pueblos originarios: como y donde estamos hoy, y cuantas etnias existen en Argentina

Con respecto a los pueblos originarios en Argentina algunas ONG’s  y organizaciones indígenas han estimado que el número de personas indígenas podría estar entre 800.000 y 2.000.000.

Se cree que un porcentaje bastante elevado vive en asentamientos rurales y en forma comunitaria representando aproximadamente entre un 3% y un 5% de la población total del país. Algunas provincias cuentan con un 17 a 25% de indígenas en su población. Según las fuentes mencionadas, existirían más de 800 comunidades en todo el país mientras que por efectos de la migración urbana en algunas capitales de provincias habría una altísima concentración de familias y personas indígenas

 

Según esta información su composición y distribución sería aproximadamente la siguiente:

Región Noreste (provincias de Chaco, Formosa, Misiones y Santa Fe): Pueblos Mbya-Guarany, Mocoví, Pilagá, Toba, Vilela y Wichí.

Región Noroeste (provincias de Catamarca, Jujuy, La Rioja, Salta, San Juan, Santiago del Estero y Tucumán): Pueblos Atacama, Avá-Guarany, Chané, Chorote, Chulupí, Diaguita- Calchaquí, Kolla, Omaguaca, Tapiete, Toba, Tupí-Guarany y Wichí.

Región Sur (provincias de Chubut, Neuquén, Santa Cruz y Tierra del Fuego): Pueblos Mapuche, Ona, Tehuelche y Yamana.

Región Central (provincias de Buenos Aires, La Pampa y Mendoza): Pueblos Atacama, Avá Guarany, Diaguita-Calchaquí, Huarpe, Kolla, Mapuche, Rankulche, Toba y Tupí Guarany.

Se calcula que hay más de 400 lenguas indígenas en América. Sin embargo, se ha verificado que algunos grupos que se identifican como indígenas han perdido su lengua nativa.

los Atacama.

Los Atacama es uno de los pueblos originarios de la región norte de Argentina, en provincias como Salta y Jujuy, que practicaron la agricultura y la ganadería. Es sin duda uno de los pueblos más laboriosos, desarrolladores y creadores de sus propias construcciones a base de paja y barro. Cosecharon, entre otros, cultivos como las patatas, el tabaco, el maíz y las verduras.

Pioneros trabajando el cobre, solían tener unas viviendas pequeñas, de forma rectangular, y las que eran de mayor tamaño servían para los rituales religiosos y las ceremonias especiales. Se sabe que utilizaron el guano de las aves para abonar sus extensos cultivos. Además, como el agua era escasa en las regiones donde estaban asentados, lograron construir un sistema especial de terrazas con el fin de optimizar su utilización. Solían vestir con gorros, mantas y ponchos. Era común también verles collares y prendedores que servían para completar el atuendo.

Creencias: chamanes, drogas y sacrificios.

los Atacama, utilizaban drogas alucinógenas para sus ceremonias, como el cebil, que es muy común en el continente americano.

Los Atacama creían en una vida después de la muerte, es muy común encontrar en algunas grutas naturales los muertos con sus pertenencias. También se sabe que practicaban sacrificios humanos. Se descubrió esto luego de una excavación realizada en 1903, donde hubo un importante hallazgo, y fue el cadáver de un chico de 7 años.

 

Avá guaraní

Asentada en el sur de Bolivia, oeste de Paraguay y noroeste de Argentina. Los incas los denominaron con el mote despectivo de chiriguano (antiguamente chiriguanáe), se referían a los guaraníes del Chaco occidental. El nombre «chiriguano» en idioma quechua derivaría de chiri (‘frío’) wañu (‘excremento’)

En Argentina, habitan el extremo noreste de la provincia de Salta y parte de la provincia de Jujuy. También se los encuentra en zonas del oeste paraguayo limítrofes con Salta y Tarija.

su forma tradicional de subsistencia ha sido basada en una combinación de horticultura (maíz, frijoles, yuca) y caza-recolección-pesca; tal horticultura aunque principalmente de origen chané tiene como influencia guaraní la alternativa de poder ser itinerante.

Tradicionalmente, existe, entre los «chiriguanos», una notoria división sexual y etaria del trabajo: los varones cazan, pescan, o se dedican a confeccionar elementos textiles (bolsas de caraguatá) o de cestería (con sao, caranday ?palma negra? o tankvaransi ?caña hueca?). Las niñas y muchachas también realizan cestas, mientras que trabajo típicamente femenino es entre los chiriguano el de la cerámica.

 

Comechingones:

Comechingón es la denominación vulgar con la cual se alude a dos etnias originarias de Argentina, los hênîa y los kâmîare, que a la llegada de los conquistadores españoles en el siglo XVI habitaba las Sierras Pampeanas de las actuales provincias de Córdoba y San Luis.

Los comechingones se autodenominaban como hênîa -al norte- y kâmîare -al sur-, (los dos grupos principales) subdivididos en aproximadamente una decena de parcialidades.

El apelativo «comechingón» parece ser la deformación de una palabra peyorativa que les daba la etnia salavinón -o sanavirona- que hacia el siglo XV, procedente del interfluvio río Dulce-río Salado (actual Provincia de Santiago del Estero), invadía los territorios ancestrales de los henîa-kamiare. Los sanavirones los llamaban kamichingan, que en idioma salavirón parece haber significado ‘vizcacha’ o ‘habitante de cuevas’, esto debido al tipo de vivienda semisubterránea de los henia-kamiare.

Según la crónica del conquistador español Jerónimo de Vivar, escrita en 1558, el apodo les fue dado directamente por los españoles al escuchar el grito de guerra de los henîa: «¡Kom-chingôn!», según Vivar este grito se traduciría por «muerte-a-ellos» (a los invasores). Es probable que los sanavirones “entendieran” y “tradujeran” con mofa tal clamor de guerra de sus enemigos con la palabra «kámichingan».

La cultura comechingona era de suyo bastante evolucionada y poseía algunos influjos de procedencia andina, practicando la industria textil con lanas de auquénidos, cestería, metalurgia y cerámica o coroplastia medianamente elaborada. Eran sedentarios, cazadores-recolectores (en especial de bayas de algarrobo criollo y otros frutos: molle, piquillín, chañar y “coco” -de la palmera caranday-) así como horticultores de papas -patatas-, maíz, zapallo, porotos, quínoa), eran también poseedores de una incipiente ganadería y avicultura al poseer grandes rebaños de llamas y críar gallináceas como las pavas de monte, aunque su dieta en parte provenía de la caza.

Se considera que los comechingones tenían una sistema de creencias e incluso una religión relacionada con los astros, se realizaban ceremonias adorando los astros, los equinoccios y los solsticios, ceremonias de luna llena que parece haber sido (como en muchas otras culturas) considerada una deidad de la fertilidad.

Un rasgo llamativo es el de sus viviendas: casas de piedra, colectivas y semisubterráneas para soportar mejor los fríos (hasta las caídas de nieve) del invierno meridional.

 

Chulupí

Los chulupís (nombre guaraní) son un pueblo indígena del Gran Chaco. En su idioma se autodenominan nivaclés, que significa hombre. Sus vecinos chorotes los llaman ashuslay o alhulhai. Otras variantes del nombre que se puede encontrar en diversas fuentes son: churupí, chulupie, chulupe, ashlushlay y axluslay. En algunas fuentes antiguas se los llamó también chorpil o chunupí, pero no debe confundírselos con la parcialidad vilela de este último nombre.

Existen algo más de 20 comunidades chulupís. En la Argentina viven en la provincia de Salta, sobre el río Pilcomayo donde hay dos comunidades principales: Misión La Paz y La Bolsa. Al sur de la ciudad de Tartagal se encuentra otra.

Históricamente han sido cazadores-recolectores.

Su lengua forma parte de la familia lingüística mataco-guaycurú, subfamilia Mataco-Mataguayo.

La lengua chulupí o nivaclé es hablada por aproximadamente unas 15.000 personas, que la prefieren al castellano. De los cuales sólo unos 200 se encontrarían en la Argentina. Existen dos dialectos principales, el de los chulupí del interior o del monte y el de los chulupí de los ríos.

La Encuesta Complementaria de Pueblos Indígenas (ECPI) 2004-2005, complementaria del Censo Nacional de Población, Hogares y Viviendas 2001, dio como resultado que se reconocen y/o descienden en primera generación del pueblo chulupí 440 personas en las provincias de Salta y Formosa. De los cuales 392 residen en comunidades. En todo el país se autorreconocieron 553 chulupíes, 392 viviendo en comunidades.

 

Chorote

Los chorotes, chorotí, manjuy o como se autodenominan, yofuasha o yofwaja, son un pueblo originario de ambas orillas del río Pilcomayo, en Argentina, Bolivia, Paraguay.

En Argentina son cerca de 2.300 personas, repartidas en ocho comunidades de la provincia de Salta. En Bolivia habitan en el departamento de Tarija.

Junto a los wichís y los chulupís, pertenecen a la familia étnica mataco-mataguaya. Son del tipo racial patagónico con influencia andina y Brasil.

Su lengua forma parte de la familia lingüística mataco-guaycurú. La lengua chorote o tsoloti es hablada por menos de 10.000 personas y consta de dos dialectos muy diferenciados, hasta tal punto que muchas fuentes los consideran idiomas distintos. El manhui, manjuy o chorote iyo’wujwa (habitantes del monte), tiene cerca de 1.500 hablantes en Argentina.

su economía se basaba en la recolección y la pesca.

 

La Encuesta Complementaria de Pueblos Indígenas (ECPI) 2004-2005, complementaria del Censo Nacional de Población, Hogares y Viviendas 2001, dio como resultado que se reconocen y/o descienden en primera generación del pueblo chorote 2.147 personas en la Provincia de Salta. De los cuales 2.022 residen en comunidades. En todo el país se autorreconocieron 2.613 chorotes, 2.028 viviendo en comunidades.

 

Chichas

Los chichas fueron un pueblo que habitó los valles y el altiplano correspondiente al actual sur y suroeste de Bolivia. Los descendientes de esta etnia están hoy integrados en el conjunto colla con una fuerte transculturación quechua, aunque hoy en día mantienen una cultura propia y diferente de la quechua.

La sociedad chicha se habría conformado por diversos grupos étnicos y se establecieron  en  el sur de Bolivia, y el norte de las provincias argentinas de Jujuy y Salta (Yavi, Calahoyo, Moreta, Iruya).

Las regiones chichas fueron conquistadas por los incas en tiempo de Túpac Inca Yupanqui hacia 1478, tras esto se cree que algunos chichas fueron trasladados para repoblar el territorio del actual Ecuador tras la conquista de Quito por parte de los incas. Otros grupos chichas fueron enviados para poblar sus territorios que hoy son parte de la Argentina, como la Puna de Atacama, los valles Calchaquíes y la quebrada de Humahuaca. Estas acciones sirvieron como fuerza de trabajo y como barrera contra pueblos belicosos del Chaco, entre ellos los chiriguanos. En gran parte, la difusión de la lengua quechua en el noroeste argentino se debió a estos colonos deportados. La política de trasladar a pueblos provoco la fusión de etnias que dio lugar posteriormente al conjunto colla en territorio argentino, al mixogenizarse con omaguacas, atacameños, diaguitas y otros pueblos.

 

Charrúa

Los charrúas fueron un conjunto de pueblos amerindios que habitaban en los territorios del actual Uruguay, de las actuales provincias argentinas de Entre Ríos, Santa Fe y Corrientes y también en el actual Estado brasileño de Río Grande del Sur.

Las lenguas charrúas son un grupo lingüístico único y separado de otras lenguas indígenas. Con los únicos grupos lingüísticos que tienen algunas características similares es con las lenguas del Chaco y con las lenguas macro-yê del Brasil.

Los charrúas no eran pacíficos; tenían una organización social muy fuerte, organizadas en jefaturas (esto es: gobernadas por un ‘cacique’, jefe que aunque solía pertenecer a un linaje debía ser electo y consensuado permanentemente por el conjunto), donde los vínculos interpersonales eran muy importantes y conservaban la filiación poligámica.

su modo de producción era cazador-recolector, aunque rápidamente supieron desarrollar un complejo ecuestre y, con este, una cierta ganadería basada en los bovinos y equinos. Dado el modo de producción (cazador-recolector) era una etnia de “nómadas” -como lo eran casi todos los otros pampidos-, por lo que los únicos vestigios materiales de su civilización son pequeñas vasijas de barro así como parte de sus armas típicas, lanzas, flechas y boleadoras, esta última era uno de los objetos más típicos de la región. Estaban conformadas por dos o tres bolas de piedra, unidas por un trozo de cuero de aproximadamente un metro, en un nudo común. Eran utilizadas para cazar principalmente el ñandú, ave típica de la mayor parte del Cono Sur, similar al avestruz pero de menor tamaño.

 

Chané

Los chanés (en guaraní tapii: “esclavo”) o izoceños (de los bañados de Izozog), constituyen una etnia de origen arahuaco del Chaco occidental que hace aproximadamente 2.500 años abandonó la región de las Guayanas migrando hacia el sur. Una de sus parcialidades se estableció en los Llanos de Manso en el noroeste chaquense de la actual Argentina y al sur de la actual Bolivia y luego acompañó a los chiriguanos en su migración hacia el norte de la Argentina. El conjunto asociado de los pueblos chiriguano y chané es conocido como tupí-guaraní.

Piezas de alfarería encontradas, revelan un grado de cultura. Se ha dado el nombre de chané a ese vestigio de primitiva cultura aborigen y se aplica la misma designación a la gente que la poseyeron y fueron los creadores de aquella cerámica.

Los antiguos chanés eran agricultores, cazadores y pescadores. Con un sistema social desarrollado donde los linajes determinaban los rangos sociales. Eran un pueblo sedentario, construían asentamientos densamente poblados, con grandes casas comunes y rodeadas de sus cultivos. Entre sus cultivos se encontraban el maíz, el maní, el algodón, la mandioca (o yuca), el zapallo y los porotos. Desarrollaron sistemas de irrigación para sus cultivos, que aún son utilizados por sus descendientes, para poder cultivar satisfactoriamente en una región que carece de agua. Utilizaban hábilmente la cerámica, labraban la piedra, y enterraban a sus muertos junto con herramientas, utensilios y víveres. Como cultura viva, aún persisten muestras de cerámica, tejidos, elaboradas máscaras de madera y sistemas de irrigación.

En la Argentina los chanés viven en el noreste de la Provincia de Salta en las comunidades de Tuyuntí, Campo Durán y Pichanal. En la Provincia de Jujuy habitan en las proximidades de Ledesma y San Pedro. Aproximadamente 1.400 chanés fueron censados en la Argentina (censo INDEC 2001).

 

Diaguita:

Diaguita es la denominación quechua con etimología aimara, que significa ‘serrano’, que fue impuesta por los incas y divulgada luego por los españoles, de un conjunto de pueblos independientes autodenominados pazioca o paccioca, que tenían un idioma común conocido como el cacán, ubicados geográficamente en los actuales noroeste de Argentina, especialmente en los valles Calchaquíes,  y en el Norte Chico de Chile.

Se caracterizó por su gran riqueza, por sus poblados organizados, el uso de metales y la alfarería.

Los diaguitas habitaban los cerros y valles de lo que en la actualidad es el noroeste del territorio de Argentina, en las provincias de Jujuy, Salta, Tucumán, Catamarca, La Rioja, norte de San Juan, extremo noroeste de Córdoba, sudoeste de Santiago del Estero y el Norte Chico de Chile, en los valles transversales de las regiones de Atacama y Coquimbo. La historia de los diaguitas en el actual territorio del noroeste de Argentina, puede cifrarse a partir del siglo V cuando se ubicaron los primeros grupos del tipo agricultor y alfarero que, con el transcurso de los siglos, fue desarrollando la cultura diaguita.

En 1665 los conquistadores, que habían fundado varias ciudades en Argentina  a modo de cerco (la fundación de la ciudad de Jujuy cerró tal cerco por el norte),  así lograron vencer a los Diaguita. Para evitar rebeliones, los españoles, utilizando una práctica que también habían empleado los incas, dividieron y desarraigaron a los diaguitas. Así, la mayor parte de los integrantes de la tribu de los quilmes, fueron obligados a caminar desde Tucumán hasta Buenos Aires, más precisamente hasta la localidad que hoy lleva su nombre: Quilmes.

 

Guaycurú:

Guaicurúes,1 guaycurúes o guaykurúes son los nombres que recibe un conjunto de pueblos indígenas de origen pámpido-patagónico que habita la región del Gran Chaco, en la Argentina, Bolivia, Paraguay y Brasil. De esta familia forman parte los pueblos mocoví, toba, pilagá y caduveo. En el pasado también incluyó a los ya extinguidos abipones, mbayáes y payaguáes.

El nombre de guaycurúes tuvo su origen en el apelativo ofensivo dado por los guaraníes a una parte de los mbayáes del Paraguay, que después se amplió a todo el conjunto, aún hoy entre los guaraní-parlantes la palabra guaykurú tiene un significado que se traduce aproximadamente por “bárbaro” o “salvaje”. Se estimaban en 150.000 al llegar los españoles.

A la llegada de los españoles, los pueblos guaycurúes estaban concentrados en la región al oeste del río Paraguay entre los ríos Bermejo y Pilcomayo (actual provincia de Formosa) y en menor medida en las áreas adyacentes a esos ríos. En su momento de máxima extensión habitaron los territorios entre Corumbá en el Mato Grosso del Sur (Brasil) en el norte pasando por el Chaco Boreal hasta la ciudad de Santa Fe al sur y desde el río Paraguay hasta las estribaciones andinas del departamento de Tarija en Bolivia, incluyendo a las provincias argentinas de Formosa, Chaco, este de Salta, norte de Santiago del Estero y norte de Santa Fe. La incorporación del caballo dio impulso a su expansión territorial.

A estos pueblos del Chaco Oriental, los españoles les dieron el nombre de frentones (en guaraní: toba) por la costumbre muy común entre ellos de raparse la parte anterior de la cabeza, dando la impresión de una frente más amplia de los normal.

Son altos y de fuerte constitución física, con piernas robustas y anchas espaldas. Excelentes cazadores y recolectores.

A mediados del siglo XVIII los jesuitas crearon diversas misiones para ellos, entre ellas: San Javier, Concepción, San Fernando, San Ignacio de Ledesma, San Juan de Nepomuceno, Rosario de Timbó y San Pedro. Tras la disolución de esta orden, la misión fue continuada por los franciscanos.

Pese al origen insultante de la palabra guaycurú entre los guaraníes, luego los antropólogos de principios de siglo XX y sobre todo los lingüistas han mantenido este término para clasificar a los pámpidos chaquenses y septentrionales.

Las distintas lenguas guaycurúes habladas son muy afines entre sí.

Los tobas se distribuyen a lo largo de los ríos Bermejo y Pilcomayo en la Argentina, pero también hay pequeños grupos en Paraguay y Bolivia. Los mocovíes y abipones lo hicieron en el norte de Santa Fe, noroeste de Santiago del Estero y Chaco. Los pilagás habitan el centro de Formosa.

Los abipones se dividieron en 3 grupos: rikahé (gente de campo), nakaigeeterhé (gente del bosque) y jaaukanigá o yaaukanigá (gente del agua).

En las últimas décadas del siglo XX indígenas guaycurúes del departamento Juan Felipe Ibarra de la provincia de Santiago del Estero comenzaron a organizarse para restablecer su identidad cultural logrando que el Registro Nacional de Comunidades Indígenas (Re.Na.C.I.) le otorgara personería jurídica a la Comunidad Indígena Guaycurú del Lote 4 Pozo del Toba y a la Comunidad Indígena Guaycurú del Lote 5 El Colorado, el 1 y el 19 de diciembre de 2008, respectivamente.4 Estas comunidades se registraron como guaycurúes, diferenciándose de sus vecinos mocovíes de la provincia del Chaco.

La obra más completa sobre la historia política, étnica y cultural de los pueblos guaycurúes se encuentra plasmada en los 5 tomos de Historia Sagrada del Pueblo Qom en el País Chaqueño, del profesor argentino, nacido en la ciudad de Santa Fe, Flavio Dalostto, quien en 2010 ha publicado los tomos 1 y 2 de la obra acompañados por sendos mapas.

 

Huarpe:

Los huarpes o warpes eran un pueblo indígena de Cuyo, en la Argentina. Sus idiomas autóctonos eran el allentiac y el millcayac. Se los encontraba en varias zonas de las provincias argentinas de San Luis, Mendoza y San Juan e incluso en el norte de la provincia de Neuquén. Habitaban entre el río Jáchal (al norte), hasta el río Diamante (al sur), y entre la cordillera de los Andes y el valle de Conlara (en San Luis).

Se dividían en cuatro grandes grupos, correspondiendo cada uno a su situación geográfica y también a diferencias en el lenguaje:

huarpes alentiac (San Juan), huarpes milcayac (norte de la provincia de Mendoza), huarpes chiquillanes, también llamados «huarpes algarroberos», en el sur de la provincia de Mendoza y huarpes guanacache o huarpes huanacache, también llamados «huarpes laguneros», (en el noreste de Mendoza y San Luis, en el centro y norte de Neuquén).

Hasta el siglo XVIII pueden haber sido huarpes las gentes que los mapuches llamaban pewen-che (pehuenches) y que hoy son una parcialidad mapuche, pero se desconoce la lengua que tenían estos «pehuenches antiguos». De ellos se sabe que durante el siglo XVIII avanzaron hacia el noreste, ubicándose en zonas que hoy corresponden a la mayor parte del territorio de la provincia de La Pampa y el sur de las provincias de Córdoba y San Luis formando allí la etnia muy mapuchizada de los ranqueles.

Sus viviendas podían ser de piedra o de barro y paja, según la zona donde habitaban. Eran sedentarios, dedicados a la cestería. Los huanacaches o «laguneros» llamaban la atención por sus cestas tejidas de un modo que eran impermeables y le servía así para transportar agua, además confeccionaban ?se puede entender como una variante de cestería? embarcaciones con las que navegaban por las hoy casi desaparecidas lagunas de Guanacache; esas naves eran bastante semejantes a los «caballitos de totora» que aún utilizan los urus para navegar el lago Titicaca (Bolivia-Perú). A esta peculiar cestería se añadía una buena alfarería. Eran pescadores y cazadores, cultivaban la papa y el maíz de manera rudimentaria, aunque realizando canales de agua, como la que hiciera el cacique Guaymallén en el valle de Huentata (provincia de Mendoza). Recolectaban frutos, especialmente el del alpataco, una de las especies de algarrobo y otros vegetales.

Como otras etnias, los jefes eran polígamos y la calidad de jefe era hereditaria. Practicaban el «levirato» y el «sororato». El primero consiste en que al morir el marido, la viuda y los hijos pasan a depender del hermano menor del fallecido; el segundo, en que al casarse el varón, adquiere el derecho de casarse con las demás hermanas menores de la novia. Es conocido que los huarpes allentiak no seguían en general esta costumbre ?eran monogámicos?, con la única excepción del cacique, quien si tenía permitida la poligamia.

Creían en una divinidad central llamada Hunuc Huar, también adoraron al Sol, la Luna, los ríos, el rayo y los luceros (el planeta Venus). Cuando morían eran colocados decúbito dorsal (boca arriba) y con la cabeza dirigida hacia la cordillera, lugar donde moraba Hunuc Huar, su divinidad principal.

La Encuesta Complementaria de Pueblos Indígenas (ECPI) 2004-2005, complementaria del Censo Nacional de Población, Hogares y Viviendas 2001, dio como resultado que se reconocen o descienden en primera generación del pueblo huarpe 12.710 personas en las provincias de Mendoza, San Juan y San Luis, de los cuales 2.610 residen en comunidades. Otros 1.136 se autorreconocieron en la Ciudad de Buenos Aires y en los 24 partidos del Gran Buenos Aires. En todo el país se autorreconocieron 14.633 huarpes, 2.620 viviendo en comunidades.

 

Lule:

Los lules son un pueblo indígena de características huárpidas que vive en la Argentina. Originariamente se encontraban en parte de la Provincia de Salta y regiones vecinas del Paraguay y Bolivia. Fueron desplazados por los wichís hacia la parte noroeste de la Provincia de Santiago del Estero, norte de Tucumán y sur de Salta. Su lengua se supone emparentada con el vilela junto con el que forma la familia lule-vilela.

Los lule básicamente cazadores y recolectores y por tanto nómadas, aunque también cultivaron una gran variedad de plantas alimenticias como el maíz, el zapallo, la papa, la quínoa. Las poblaciones sedentarias se asentaron en los márgenes occidentales de la actual Capital de la Provincia de Salta, donde se puede identificar sus emplazamientos con clara influencia andina, y un marcado proceso de andinizacion, domesticaron animales como los camélidos para la producción de lana, carne y de carga.

 

Pueblo mapuche:

Los mapuches (del mapudungún mapuche, el nombre que se dan a sí mismos, a su vez un compuesto de mapu, ‘tierra’, y che, ‘gente’; es decir, ‘gente de la tierra’, ‘nativos’), también llamados araucanos por los conquistadores españoles en los tiempos de la llegada de los europeos a su territorio, son un pueblo aborigen sudamericano que habita el sur de Chile y el suroeste de Argentina. De modo genérico, «mapuches», abarca a todos los grupos que hablan o hablaban la lengua mapuche o mapudungún y, de modo particular, se refiere a los mapuches de La Araucanía y sus descendientes.

El sistema económico basado en la caza y la horticultura propias de las agrupaciones del siglo XVI, dio paso a una economía agrícola y ganadera en los siglos XVIII y XIX, convirtiéndose en un pueblo campesino luego de la radicación forzosa en terrenos asignados por los gobiernos de Chile y Argentina. Con el paso del tiempo, este cambio en sus prácticas culturales y económicas ha conducido a una gran fragmentación cultural y subdivisión de la propiedad, como también en una migración hacia las grandes ciudades por parte de las generaciones más jóvenes, de modo que la población mapuche actual es mayoritariamente urbana, la cual vive principalmente en Santiago de Chile y Temuco, aunque vinculada en diferentes grados con sus comunidades de origen. Actualmente los mapuches sufren de discriminación racial y social en sus relaciones con el resto de la sociedad, y según estadísticas oficiales, sus índices de pobreza son mayores que el promedio nacional.

El nombre mapuche, o mapunche, significa en su lengua  “gente de la tierra” (es decir, «nativo»).

A partir de la Encuesta Complementaria de Pueblos Indígenas (ECPI) 2004-2005, llevada cabo por el estado argentino a través del Instituto Nacional de Estadística y Censos, se calculó que casi 105 000 personas son las pertenecientes o descendientes en primera generación del pueblo mapuche. El 73% de ellas vive en las provincias de Chubut, Neuquén y Río Negro.

Según la ECPI, se autorreconocieron 78.534 mapuches en las provincias de Chubut, Neuquén, Río Negro, Santa Cruz y Tierra del Fuego, de los cuales 13.237 vivían en comunidades indígenas. En la Ciudad de Buenos Aires y los 24 partidos del Gran Buenos Aires se autorreconocieron como mapuches 9.745 personas. En el resto de la provincia de Buenos Aires y en La Pampa lo hicieron 20.527 personas, ninguno de los cuales residía en comunidad. El total del país dio como resultado 113.680 personas que se autorreconocieron mapuches, viviendo 13.430 de ellas en comunidades.

Su cultura se basa en la tradición oral. La conducta social y religiosa estaba regida por el Admapu (conjunto de antiguas tradiciones, leyes, derechos y normas). Su idioma es el mapudungun, una lengua aglutinante que hasta ahora no se ha relacionado de modo satisfactorio con ninguna otra. Como deporte tradicional tienen el palín o chueca, un deporte que se presenta más o menos parecido al hockey, y en otros tiempos también al linao, especialmente entre los huilliches.

 

Moqoit: (conocido como Mocovíes)

Los Mocovíes (o Moqoit) son un grupo étnico desprendido del conjunto llamado guaycurú (“guaykurú” denominación insultante que daban los guaraníes a las etnias pámpidas del Gran Chaco).

Su lengua forma parte de la familia lingüística mataco-guaycurú.

Los mocovíes hacia el siglo XV ocupaban las tierras al oeste de los abipones y al este de los lules, esto es, territorios correspondientes a la provincia argentina del Chaco y parte de la provincia de Santiago del Estero.

Antes de la llegada de los españoles vivían fundamentalmente de la caza y la recolección. Constituían un pueblo muy guerrero, que aprovechó el caballo traído por los europeos para atacar distintas ciudades.

la llegada de los jesuitas implicó un gran cambio en sus sociedades; dentro de las reducciones indígenas que se organizaron con este pueblo se destaca la Reducción de San Javier, la cual se diluyó con la expulsión de los jesuitas de todo el territorio real en el último cuarto del siglo XVIII.

No eran un pueblo muy numeroso y tampoco quedaron muchos vestigios puros de su sociedad. En 2006, perdura en algunas de las zonas que habitan, su idioma, pero cada vez más subordinado a la influencia del castellano.

En las ciudades santafesinas de Rosario, Venado Tuerto, Recreo, Reconquista, Melincué, Firmat, Casilda y en localidades menores, se encuentran comunidades mocovíes.

Las actividades de caza y recolección fueron reemplazadas por el trabajo en obrajes.

La Encuesta Complementaria de Pueblos Indígenas (ECPI) 2004-2005, complementaria del Censo Nacional de Población, Hogares y Viviendas 2001, dio como resultado que se reconocen y/o descienden en primera generación del pueblo mocoví 12.145 personas en las provincias del Chaco y Santa Fe. De los cuales 6.613 residen en comunidades. En todo el país se autorreconocieron 15.837 mocovíes, 6.619 viviendo en comunidades.

 

Mby´a Guaraní:

Los mbyá o mbya son un pueblo guaraní que habita en Paraguay, Brasil y Argentina (en la Provincia de Misiones). Existe también un pequeño grupo en el Uruguay. Su autodenominación ritual es jeguakâva tenonde porangue’ í (los escogidos entre los que primeramente se adornaron con el gorro ritual).  Para sus ceremonias religiosas utilizan un vocabulario especial denominado ayvu porá. Fueron conocidos en el siglo XVIII como monteses del Mba’everá que vivían en las selvas entre el río Acaray y el río Monday. Recibieron también el nombre de tarumá y posteriormente se los conoció también como: apyteré, tembekuá, tambeaopé y baticola.

Muchos grupos guaraníes, los mbyá entre ellos, fueron resistentes a la radicación en las Misiones Jesuíticas, optando por conservar su independencia mediante prácticas de traslado bastante frecuentes, por tierras hoy paraguayas y brasileñas internándose en las selvas. Debido a esta resistencia, este pueblo no es descendiente de los guaraníes que habitaban en las misiones. Los avá katú eté o chiripá en cambio sí participaron en el proceso evangelizador llevado a cabo por los jesuitas.

Viven en pequeños grupos de cuatro o cinco familias lideradas por un paí, desde el río Apa hasta el río Paraná al sur del Paraguay, principalmente diseminados por el departamento de Guairá; en la provincia argentina de Misiones y en pequeños núcleos que llegan hasta el litoral marítimo del Brasil en donde serían unos pocos cientos. No reconocen fronteras y esto se manifiesta en las continuas migraciones entre estos tres países. En las comunidades de mayor tamaño – como las existentes en la Argentina – el líder es el Mburuvichá (cacique).

Hablan una lengua guaraní que difiere de la hablada en forma general en el Paraguay, tanto en la fonética como en la Morfosintaxis y el léxico, reconociéndose dos dialectos, el Tambeopé y el baticola. Actualmente la mayoría son trilingües, hablan: el Mbyá, el guaraní paraguayo y el castellano. En la zona fronteriza con Brasil también agregan el portugués.

En Misiones, Argentina, coexisten con ellos en las mismas comunidades familias de los grupos guaraníes de los Chiripá o Avá Katú Eté y los paí tavyterá. Existen 74 comunidades (Tekoas) y una población total, aproximada, de 3.000 mbyá en territorio argentino. Dos grandes comunidades misioneras Fortín Mbororé e Yriapú – en las cercanías de Puerto Iguazú – concentran más de 600 mbiá, muchos de ellos provenientes del Paraguay y del Brasil.

Los payés (opy’guá o señor del op’y) – médicos tradicionales – son los encargados de curar con plantas medicinales, de atraer las lluvias, de adivinar el futuro, de propiciar buenas cacerías y cosechas, dirigir los cantos y danzas rituales y dar un nombre guaraní a los recién nacidos. Su función más importante sería el relato de los mitos de creación que también tienen poder curativo. Existen entre ellos diversas jerarquías de acuerdo a su edad, experiencia y poder. La medicina tradicional mbyá está sufriendo deterioro, por el olvido de sus conocimientos ancestrales y por la desaparición gradual de sus opy’guá.

Los mbyà hablan el idioma mbyá o ayvù, pero también utilizan el guaraní estándar, el español o el portugués, dependiendo esto de su ubicación.

 

Ocloya:

Los ocloyas son un pueblo indígena adscripto al conjunto diaguita, aunque como en el caso de los omaguacas con un antiquísimo influjo atacameño y quizás huárpido. Sus descendientes habitan los valles que hoy llevan su nombre en la Provincia de Jujuy, Argentina.

Los ocloyas, paypayas y osas se encontraban en el este y noreste del valle de Jujuy, en lo que actualmente se conoce como Tiraxi, Tilquiza, Jaire, Chijra y Zapla (Palpalá), hasta las cercanías de Perico.

 

Omaguaca:

Los Omaguacas o Humahuacas son un pueblo indígena que habitaba la actual zona de Tilcara y Humahuaca, en la provincia de Jujuy en la Argentina, coincidiendo principalmente con la Quebrada de Humahuaca. En el periodo prehispánico la región Omaguaca o Humahuaca comprendía la vasta zona de los afluentes y ríos de las cuencas de los ríos Grande, Lavayén, San Francisco (en la provincia argentina de Jujuy), Zenta, Iruya, Lipeo, Bermejo (en la provincia argentina de Salta); Tarija y Bermejo (en el departamento de Tarija, en Bolivia) y coincidía con la denominada cultura Humahuaca. Como la zona era de paso de caravanas y migraciones, recibieron todo tipo de influencias, incluyendo la del Imperio inca que en el siglo XIV invadió, aliado a los aimaras, los territorios Omaguagas y se asentó en las estratégicas (como Tilcara) ciudades Omaguacas.

Por este motivo todo lo que ha llegado de ellos hasta nuestros días está fuertemente influenciado por la cultura de ese invasor antiguo imperio.

Los Omaguacas o Humahuacas integraban una confederación de etnias dedicadas a la agricultura (principalmente del maíz), con un gran desarrollo del tejido y la alfarería. Fundían metales como el bronce (hasta la conquista y llegada de los europeos los pueblos originarios precolombinos no usaban ni el hierro ni la rueda, el desconocimiento del uso práctico [excepto como pigmentos de tinturas] del hierro sorprende en toda la América precolombina ya que es un mineral muy común, quizás una explicación para esto es que los indoamericanos lo consideraron muy común y “metal poco noble” ya que se oxida velozmente, con el bronce hacían armas y otros instrumentos. Construían andenes de cultivos a la manera incaica, ya que la región que habitaban era de suelo pedregoso. Domesticaban las llamas. Sus viviendas, de forma cuadrangular, eran construidas con piedras y techadas con paja y barro.

 

Abipon:

Los abipones fueron una etnia amerindia, del conjunto pámpido y de la familia lingüística de los guaycurúes, estrechamente emparentados con tobas, mocovíes, pilagás, payaguás y mbayás. También fueron conocidos (del mismo modo que los tobas) como los frentones debido a la manera de rasurarse el cabello hasta la mitad de la cabeza. Su lengua formó parte de la familia lingüística mataco-guaycurú, guardando una cercanía con el mocoví.

Los Abipones vivían de la caza, la pesca y la recolección de frutos. Recorrían largas distancias ya que al ser nómadas dependían de lo que la naturaleza le proporcionaba. Habitaban el Gran Chaco, en especial el territorio en la ribera septentrional del río Bermejo hasta el arroyo Malabrigo por el Sur. Eran expertos guerreros, que adoptaron rápidamente el caballo traído por los conquistadores y resistieron la ocupación del Chaco durante siglos. Inicialmente parecen haber habitado la zona del Chaco Boreal próxima a los ríos Paraguay y Pilcomayo por lo que habrían sido en esas épocas confundidos con los payaguás. A finales del siglo XVII ante la presión conjunta de los conquistadores españoles y los guaraníes migraron hacia el sur y se asentaron sobre la ribera del río Paraná en la actual provincia argentina de Santa Fe, avanzando también por algunas zonas de Santiago del Estero (este), Córdoba (extremo noreste) e incluso Corrientes (zona aledaña al río Paraná).

 

Yagán:

Los yaganes o yámanas son indígenas nómadas canoeros, recolectores marinos, cuyos antecesores habitaron desde hace aproximadamente unos 6000 años los canales fueguinos chilenos que se extienden al sur y hacia el oeste de la isla Grande de Tierra del Fuego, hasta los canales Magdalena y Cockburn. También habitaron la isla Navarino e islas ubicadas al sur de ésta hasta el cabo de Hornos y la orilla norte del canal Beagle, en territorios que pertenecen, en la actualidad, a Argentina y a Chile.

Yámana significa “hombre” en su acepción de “ser humano de sexo masculino” y las últimas dos hablantes preferían el nombre yagán para sí mismas y para su idioma.

Existen dos hipótesis de poblamiento, sensiblemente iguales a las de los kawésqar:

La primera de ellas señala que sus antecesores procedían del norte, siguiendo la ruta de los canales chilotes, y que atravesaron hacia el sur cruzando el istmo de Ofqui.

La segunda establece que grupos pre-yaganes procedían desde el norte y poblaron las islas ubicadas al sur del Estrecho de Magallanes continuando hasta el Cabo de Hornos, en su punto de expansión sudoriental hacia el siglo XVIII lindaban con los manekenk. Formaban bandas que no tenían jefes. Durante el invierno buscaban refugio en las costas donde armaban sus chozas. La base era la familia dirigidos por el padre y con roles asignados a cada integrante. Estos grupos familiares coexistían e interactuaban constituyendo partidas de caza no muy numerosas, facilitándose de esta forma el desplazamiento por los canales y el abastecimiento de alimentos.

Pese al frío húmedo de los territorios que habitaban, su ropaje mantenía gran parte del cuerpo al descubierto, la explicación para esta aparente paradoja estaba precisamente en un modo de evitar la saturación por humedad (que acelera la pérdida de calor corporal) merced a la ventilación de las partes de la piel en donde menos se pierde calor.

Usaban cueros de lobo marino o nutria sobre sus hombros, atados en el cuello y en la cintura esta pieza relativamente pequeña era desplazada sobre el tronco para tapar las zonas donde más incidía eventualmente el viento; utilizaban además, otro cuero que cubría sus genitales y fabricaban sencillos calzados de cuero semejantes a mocasines. Las mujeres usaban collares elaborados de huesos de ave o de caracoles pequeños.

Su alimentación consistía principalmente en carne del lobo marino, nutria y carne de Balaenidae ballena ; para cazar a estos mamíferos empleaban largos arpones. Además consumían una gran variedad de especies marinas, entre las que destacan las cholgas, erizos, Lithodes santolla centollas y diversos peces.

 

Quechua:

Quechua es un etnónimo empleado para designar algunos pueblos indígenas distribuidos en Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador y el Perú. El nombre deriva del quechua, familia de lenguas extendido por gran parte de la región cordillerana y relacionada a la cultura incaica.

En Ecuador, en la selva norte del Perú (véase Napuruna y Llacuash) y en la Argentina, se usa la variante fonética quichua.

Diversos estudios constatan una tradición textil en los andes que antecede a nuestra era. Las fibras utilizadas por los quechuas tradicionalmente pueden ser de origen vegetal (algodón) o animal (fibras de alpaca o vicuña). Una constante en el arte textil quechua es la considerable pérdida de las prácticas antiguas de teñido en base a tintes vegetales y minerales, cambiando paulatinamente éstos tintes artificiales; a pesar de esto algunas comunidades conservan las tradiciones de teñido ancestrales.

En Argentina 96.739 personas hablan la lengua Quechua,(según el censo del 2001), lengua que fue utilizado por el imperio Incaico y que llego hasta las provincias del Norte Argentinos  hasta Santiago del Estero.

 

Pilagá:

Los pilagás (en su idioma: pit´laxá) son un pueblo indígena de la familia guaycurú que habita en el centro de la provincia argentina de Formosa. Algunos grupos también viven en la provincia del Chaco.

Junto a los abipones, los mocovíes y los tobas (que son los grupos indígenas que vivían desde el siglo XVI frente a lo que hoy es Asunción del Paraguay), fueron llamados «guaycurúes» por los guaraníes y «frentones» por los españoles (por la costumbre de raparse la parte delantera de la cabeza).

Su lengua forma parte de la familia lingüística mataco-guaycurú.

Están muy relacionados con los tobas y unos 2000 hablan su propio idioma, junto con el castellano.

Son entre 5000 y 9800, repartidos en 19 comunidades en el centro de la provincia de Formosa.

Han podido conservar gran parte de su cultura autóctona. Son de estatura alta y complexión fuerte.

Antiguamente fueron cazadores y recolectores. Entre los frutos que recolectaban estaban los del algarrobo, chañar, mistol, tuna y del molle.

La ECPI (Encuesta Complementaria de Pueblos Indígenas) 2004-2005, complementaria del Censo Nacional de Población, Hogares y Viviendas 2001, dio como resultado que se reconocen o descienden en primera generación del pueblo pilagá 3.948 personas en la provincia de Formosa, de los cuales 3867 residen en comunidades. En todo el país se autorreconocieron 4.465 pilagás, viviendo 3.867 en comunidades.

 

Los QOM conocidos como los TOBA:

Los Qom (pronunciado /kóm/), Qom (pronunciado /kóm/, nunca /kuóm/) o Tobas (del gentilicio peyorativo guaraní, tová: ‘rostro, frente’) son una etnia del grupo pámpido que habita en el Chaco Central. Hacia el siglo XVI comenzaron a habitar gran parte del norte argentino por las actuales provincias de Salta, Chaco, Santiago del Estero y Formosa y en la provincia de Gran Chaco en el sudeste del actualmente boliviano departamento de Tarija. Contemporanemente muchos, perseguidos por la miseria en sus zonas rurales ancestrales se encuentran en las “afueras” de las ciudades, por ejemplo Orán, Salta, Tartagal, Resistencia, Charata, Formosa, Rosario etc.

Los Kom o qom en su idioma, esta etnia se autodenominaba ntokóit; después comenzaron a utilizar el autónimo kom o com (que se pronuncia /kóm/, pero nunca /kuóm/ ni /kjóm/), que significa «varón», no existe nombre para el género femenino. También, de manera más infrecuente, se autodenominaban kom’lek o kom’lik.

En Argentina son unos 69.4623 (59.800 hablantes del idioma), 146 en Bolivia y 700 en Paraguay. En el oeste de la provincia de Formosa se han mixogenizado con los pilagás, siendo denominados toba-pilagás.

Existe una intensa migración interna hacia el Gran Rosario, agrupándose allí especialmente en el barrio Toba; y hacia el noreste de la provincia de Santiago del Estero. Otro asentamiento se encuentra en el partido de La Plata, en la provincia de Buenos Aires.

La cultura de los tobas era funcional a sus costumbres y tradiciones: vivían en habitaciones de leños recubiertas de paja, habitáculos que solían medir unos dos metros de diámetro. Fabricaban objetos de cerámica, cestería y tejidos con finalidad principalmente utilitaria.

Durante los meses cálidos casi no usaban vestimenta a excepción de simples taparrabos. En los períodos frescos usaban ropas más complejas y en ocasión de sus celebraciones rituales se adornaban. De este modo poseían un vestido llamado poto, confeccionado con fibras de caraguatá (Aechmea distichantha), cuero y ?tras la invasión española?, algodón.

También durante los períodos fríos llegaban a abrigarse con ponchos. Los varones adultos adornaban sus cabezas con el opaga, especie de tocado realizado con plumas y cuerdas de caraguatá. Mujeres y varones se adornaban con onguaghachik, es decir, con pulseras, que originalmente se confeccionaban usando dientes y uñas de animales, semillas, plumas, valvas o conchas y cócleas o caracoles (al parecer para obtener algunos de estos elementos practicaban comercio de trueque con otras etnias).

 

Kolla:

Los collas o coyas son un pueblo indígena del Norte Chico de Chile, de Bolivia y del norte de Argentina.

Si bien el origen de los collas es desconocido, se tienen noticias de su existencia al menos desde fines del siglo XII, en el ocaso del Imperio Tiahuanaco, en torno al lago Titicaca, en Bolivia. En el siglo XV el territorio ocupado por los collas habría sido invadido por el Imperio inca, lo cual habría generado una revuelta que habría finalizado con la incorporación de los collas como soldados en la expansión al sur, y a su vez como trabajadores en los nuevos territorios conquistados, particularmente al actual noroeste argentino. En la actualidad, los collas se reconocen como descendientes directos de esa migración forzosa.

En general, los collas provienen de varios grupos étnicos originarios. A la población de origen omaguaca, “calchaqui” y atacameña, los incas les sumaron grupos de mitimaes principalmente chichas que dieron comienzo al mestizaje que continuó con las encomiendas y traslados poblacionales que efectuaron los españoles.

A fines del siglo XIX, en tiempos de la Guerra del Pacífico, se produce una migración de kollas desde el noroeste argentino (Tinogasta y Fiambalá), hacia el territorio de algunos valles cordilleranos chilenos de la Provincia de Atacama, la cual viene a sumarse a la existente desde tiempos precolombinos.

De acuerdo a los censos efectuados en Argentina (2004) y Chile (2002), la población de origen colla asciende aproximadamente a las 67.133 personas, la mayor parte de los cuales habita en territorio argentino. En la provincia de Salta y en la provincia de Jujuy la población colla es de 53.106 personas y en la ciudad de Buenos Aires, incluyendo los 24 partidos del Gran Buenos Aires, la población coya es de 10.829 individuos. En Chile, según el Censo 2002, existen 3.198 Kollas.

A pesar de la aculturación sufrida debido a la acción colonizadora, aún practican algunos de sus rituales y mantienen otras formas culturales como la minka, antigua forma de cooperación; el serviñakuy o prueba de pareja y rituales vinculados al culto de la tierra: la Pachamama, señalada o marca de animales, apachetas o descanso de viajeros, entierro y desentierro de pujllay o kacharpaya (carnaval), chálla y chállar (beber) y corpachada (dar de comer a la tierra); Tinkunakuy, topamientos o encuentros de compadrados, musiqueros, parcialidades o comunidades.

El vestido masculino era una especie de túnica corta, hasta las rodillas, y sin mangas, llamada ucu; tenía unas franjas que la decoraban en el pecho y en la cintura. Como prenda íntima, llevaban una especie de taparrabos.

Las mujeres usaban una vestimenta que envolvía su cuerpo desde las axilas hasta el tobillo, con una tela rectangular que sujetaban encima de los hombros y la que se ceñían a la cintura mediante una faja adornada, llamada chumbi. De calzado usaban las ojotas.

Sus instrumentos musicales tradicionales como quena, anata, siku, charango, erke y erkencho, y sus ritmos típicos han ingresado a formar parte de la música folklórica de Argentina, como por ejemplo: el Carnavalito.

 

Querandíes:

Querandí, es la denominación que los guaraníes daban a la etnia también conocida como pampas (“pampas antiguos”, anteriores al siglo XIX) ya que en su dieta diaria consumían grasa de animal, significando ‘hombres o gente con grasa’. Desde un punto de vista etnológico, los querandíes son el grupo más occidental de los pueblos het que actualmente se los clasifica dentro del de tehuelches septentrionales boreales.

Los querandíes ocuparon un área que va desde el sur de Santa Fe, por el norte, hasta el pie de las Sierras Grandes, hacia el oeste y toda el área norte de la provincia de Buenos Aires hasta el Río Salado por el sur.

Hoy en día existen lugares ancestrales que son reivindicados como parte del legado Querandí. Uno de ellos es Punta Querandí, sitio público y arquelógico de mil años de antigüedad considerado un lugar sagrado por parte de organizaciones indígenas del GBA. El predio está ubicado en el paraje de Punta Canal, en las afueras de la localidad de Dique Luján, en el partido de Tigre, provincia de Buenos Aires.

En el 2001, el Instituto Nacional de Antropología y Pensamiento Latinoamericano (INAPL), dependiente de la Secretaría de Cultura de la Nación, alertó por la destrucción de sitios arqueológicos indígenas a causa de los emprendimientos de barrios privados. Los yacimientos en peligro contienen enterratorios humanos, restos de cerámicas, instrumentos de hueso y otros materiales.

Punta Querandí pretende ser anexado al Complejo Villanueva (11 barrios náuticos privados) por parte de la desarrolladora inmobiliaria EIDICO. Esto implicaría la destrucción del lugar arqueológico existente, protegido por ley. Por esta razón está siendo defendido por indígenas, ambientalistas, docentes, vecinos y periodistas.

De acuerdo a la Encuesta Complementaria de Pueblos Indígenas (2004-2005) 736 personas se declararon descendientes del pueblo querandí.

 

Rankulche: conocidos como Ranqueles

Los ranqueles son una etnia originaria de la República Argentina que conforman la Nación Mamülche y habita el Mamüll Mapu o “país de los montes” desde tiempos inmemoriales.  Aunque su cultura fue araucanizada por la llegada de grupos mapuches, sus componentes iniciales son en gran parte de origen het y tehuelche del grupo gennakenk y huárpidos del grupo mapuchizado de los pehuenches.

La denominación ranquel es la “castellanización” de su autodenominación: rankülche o ragkülche: rankül -caña o carrizo-, che -hombre, gente- en mapudungun; es decir “gente de las cañas o de los carrizales”.

Eran cazadores, nómadas y durante buena parte del siglo XIX se mantuvieron en alianza con las tribus tehuelches, con quienes incursionaron en el oeste de la Provincia de Buenos Aires y el sur de la Provincia de Córdoba, así como las de Mendoza, San Luis y Santa Fe.

La Encuesta Complementaria de Pueblos Indígenas (ECPI) 2004-2005, complementaria del Censo Nacional de Población, Hogares y Viviendas 2001, dio como resultado que se reconocen y/o descienden en primera generación del pueblo rankulche 4.573 personas en la Provincia de La Pampa. De los cuales ninguno reside en comunidades indígenas. Otros 1.370 residen en la Ciudad de Buenos Aires y en los 24 partidos del Gran Buenos Aires. En todo el país se autorreconocieron 10.149 rankulches.

El 14 de agosto de 2007 el Gobierno de la Provincia de San Luis restituyó 2.500 ha al pueblo ranquel, incluyendo dos lagunas, ubicadas 124 km al sur de la localidad de Fraga. El 30 de mayo de 2009 fue fundado en el lugar el pueblo de Rancul Che, ubicado a 178 kilómetros de la capital provincial, al entregar el gobierno 22 viviendas para las dos comunidades ranqueles de la provincia.

Actualmente existen 19 comunidades ranqueles en la Provincia de La Pampa. En la Provincia de San Luis se hallan dos comunidades al sur de Fraga.

 

Selk´nam:

Los selknam, también denominados selk’nam, shelknam, y más popularmente onas, fueron un pueblo indígena del sector norte de la isla Grande de Tierra del Fuego ubicada en el extremo austral del continente americano. El nombre «ona» proviene del idioma yagán y ha prevalecido sobre «selk’nam», que era el nombre que les daban los tehuelches. Originalmente eran nómadas terrestres, cazadores y recolectores. Hoy posiblemente esta etnia solo está representada por descendientes mestizos, los que luego de un proceso de transculturación que operó por más de un siglo, se encuentran aculturizados por completo.

Eran parientes cercanos de los aonikenk o tehuelches que habitaban en la Patagonia al norte del estrecho de Magallanes, con ellos tenían una notable semejanza física, de lenguaje y de costumbres. Los hombres eran altos con una talla media de 1,8 m, musculosos, corpulentos, anchos de hombros, tez bronceada y de gran agilidad lo que les permitía tener éxito en la caza, las mujeres eran más bajas y tendientes a aumentar de peso.

La base de la organización era la familia, padre, madre, hijos, pero a esta se incorporaban los parientes que ocupaban el mismo territorio, llamado haruwenh. Había muchos territorios perfectamente delimitados. Formaban “clanes” patrilineales de 40 a 120 miembros con jurisdicción sobre un territorio de caza. Los hombres tomaban esposas de otros clanes.

Construían dos tipos de viviendas, llamadas kawi. Una de forma semicircular y la otra en forma de cono. Las construían con palos enterrados en la tierra con los que formaban una estructura que cubrían con pieles de animales.

La Encuesta Complementaria de Pueblos Indígenas (ECPI) 2004-2005, complementaria del Censo Nacional de Población, Hogares y Viviendas 2001 de la Argentina, dio como resultado que se reconocen y/o descienden en primera generación del pueblo ona 391 personas en la Provincia de Tierra del Fuego, de los cuales ninguno reside en comunidades indígenas. Otros 114 onas residen en la Ciudad de Buenos Aires y los 24 partidos del Gran Buenos Aires. En toda la Argentina se autorreconocieron 696 onas ninguno de los cuales vive en una comunidad indígena.

 

Tastil:

El pueblo tastil es un pueblo indígena de la Argentina ubicado en el municipio de Campo Quijano, Departamento Rosario de Lerma de la Provincia de Salta.

El área que habita el pueblo tastil corresponde a la quebrada del Toro, por la que corre el río Toro (del quechua Turu: barro), la Ruta Nacional 51 y el Tren a las Nubes. En esa zona se hallan las pequeñas localidades de El Alisal, El Mollar, Gobernador Manuel Solá, Ingeniero Maury, El Alfarcito, San Bernardo de las Zorras, El Gólgota, Chorrillos, El Rosal, Santa Rosa de Tastil, Las Cuevas, Capillas, El Toro, Pascha, todas las cuales cuentan con población del pueblo tastil.

Se halla constituido por 10 comunidades rurales que afirman descender de los antiguos habitantes de Tastil. La mayoría de ellas se hallan en la quebrada del Toro y comenzaron a organizarse en 2.000 restableciendo su identidad cultural diferenciándose del pueblo kolla.

Las comunidades dispersas comenzaron a interrelacionar entre sí cuando a fines del siglo XX se desarrolló en la quebrada del Toro el Programa Social Agropecuario del Gobierno nacional. Ese programa reunió a representantes de las comunidades indígenas en el Encuentro zonal de representantes de comunidades de la quebrada del Toro, que generó una relación entre las comunidades.

En el censo 2001 y la Encuesta Complementaria de Pueblos Indígenas 2004-2005 el pueblo tastil fue incluido dentro del pueblo kolla.

 

Tapieté:

Los tapietés (del guaraní: verdaderos esclavos) son una rama del pueblo guaraní. Para autodenominarse utilizan los términos: guaraní, ñanaiga y avá. También se los conoce como tapy’y y tirumbaes. En Paraguay: ñandevas, guasurangos o guasurangues. En la Argentina y Bolivia: guarayos, yanaiguas o ñanaguas.

Hablan un dialecto conocido como guaraní-eté, ñanaika o guayurangüe. Debido a que difiere poco del guaraní paraguayo, éste ha sido adoptado por la mayoría de los tapietés y en 1970 sólo quedaban en el Paraguay 33 personas que lo hablaban en la reserva de Laguna Negra.

Los tapietés de Bolivia y del Paraguay comenzaron a emigrar hacia la provincia de Salta en la Argentina desde 1920 para trabajar en ingenios azucareros, después de la guerra del Chaco se acentuó la emigración hacia la Argentina, país al que denominan Baporenda, que significa lugar donde hay trabajo.

En la Argentina los tapietés viven en dos pequeñas comunidades de Salta, una de ellas es el barrio Misión Los Tapietés de la ciudad de Tartagal y la otra es la comunidad de Curvita. La Encuesta Complementaria de Pueblos Indígenas (ECPI) 2004-2005, complementaria del Censo Nacional de Población, Hogares y Viviendas 2001, dio como resultado que se reconocen y/o descienden en primera generación del pueblo tapieté 484 personas en la Provincia de Salta. De los cuales 476 residen en comunidades. En todo el país se autorreconocieron 524 tapietés, 478 viviendo en comunidades.

 

 

 

Tehuelche:

Los tehuelches (del mapundungun: chewel che “gente bravía”, o tal vez de una de las etnias tehuelches llamada teushen más la palabra mapundungun che, “gente, pueblo”) es el nombre genérico dado a un conjunto de tribus, naciones y pueblos amerindios de la Patagonia y la región pampeana en América del Sur. Diversos especialistas, misioneros y viajeros han realizado propuestas para agrupar a estos pueblos teniendo en cuenta la similitud de sus rasgos culturales, su cercanía geográfica y sus lenguas, aunque entre ellos se hablaban lenguas que no siempre estaban emparentadas entre sí, y su distribución geográfica era extensa. Fueron primero conocidos como patagones a partir del relato de Antonio Pigafetta en 1520, pero algunas de sus parcialidades han recibido muchas otras denominaciones.

Tras el proceso histórico de casi completa extinción de estos pueblos el término tehuelche pasó a referenciar a los supervivientes de la rama continental austral del grupo, ubicados en las provincias de Santa Cruz y del Chubut en Argentina. En 1949 el médico militar argentino Federico Escalada empleó el nombre complejo tehuelche para todo el conjunto de pueblos que él relacionó en su clasificación. Su situación en Chile es de completa extinción, en 1905 sufrieron una epidemia de viruela que mató al cacique Mulato y a otros de su tribu afincados en el valle del río Zurdo, cerca de Punta Arenas. Los sobrevivientes se refugiaron en territorio argentino. La Encuesta Complementaria de Pueblos Indígenas (ECPI) 2004-2005, complementaria del Censo Nacional de Población, Hogares y Viviendas 2001, dio como resultado que se reconocen y/o descienden en primera generación del pueblo tehuelche 4.351 personas en las provincias del Chubut y Santa Cruz. De los cuales 307 residen en comunidades. Otros 1.664 se autorreconocieron en la Ciudad de Buenos Aires y los 24 partidos del Gran Buenos Aires. En todo el país se autorreconocieron 10.590 tehuelches.

 

Tonocoté:

Los tonocotés o tonokotés son un pueblo aborigen que habita las Provincias de Santiago del Estero y Tucumán en la República Argentina.

Junto a otros pueblos del antiguo Tucumán, los españoles los llamaban Juríes, deformación de la voz quichua xuri que significa ñandú, denominación que les dieron a los nativos que vestían con una especie de taparrabos de plumas de esta ave y que se desplazaban en verdaderas bandadas.

Pertenecen al tipo brasílido, su estatura es mediana, la cara ancha y la nariz mediana. Adquirieron costumbres andinas, siendo sedentarios y practicando la agricultura, la caza, la pesca y la recolección.

Las viviendas se construían formando túmulos sobre elevaciones artificiales del terreno, de forma redonda y de material poco duradero y techo de paja. Cercaban sus aldeas con empalizadas. Se destacaron en la alfarería fabricando grandes urnas funerarias y pucos, con motivos muy elaborados. Conocieron también la metalurgia primitiva y desarrollaron el tejido en telar, los adornos de plumas y la cestería.

Los actuales tonocotés son conocidos como suritas, son en parte descendientes mestizos de los antiguos tonocotés y hablan un dialecto propio derivado del quichua santiagueño. Se distribuyen en 19 comunidades rurales con aproximadamente 6.000 habitantes en los departamentos San Martín, Figueroa y Avellaneda.

 

Tilian:

Los Tilián es un pueblo indígena del sector central de la Quebrada de Humahuaca, hacia el sur. El poblado más importante podría haber estado cerca de los actuales pueblos de Purmamarca o Volcan. A partir de la fundación de Salta, fueron traslados al valle de Salta. Todas las comunidades actuales residen en la localidad de Volcan, departamento de Tumbaya, en la Quebrada.

Entre las 4 comunidades registradas suman una población cercana a los 350 habitantes, tres de esas comunidades se consideran periurbanas.

 

Tilcara:

tilcaras fue unas de las tribus indígenas que poblaban la zona Tilcara, norte de Jujuy, y su alrededor,  entre los años 1000 y 1480 de nuestra era. Los españoles, encabezados por el capitán Francisco de Argañaraz y Murguía, lograron vencer la resistencia de los aborígenes recién en 1598. Después de la conquista, estos pueblos fueron sometidos al régimen de encomienda, siendo obligados a residir en un lugar determinado y a trabajar por temporadas estas se extendían de 6 meses a un año o más, luego se hacía un recambio de aborígenes; la cantidad de personas explotadas para la encomienda era estipulada por los encomenderos españoles. El rango de edades para cumplir las encomiendas era de mayores de 16 hasta 50 años.

Tilcara, perteneció al Collasuyo, como se llamó a la provincia del sur del mundo incaico. Pero esa organización no duró mucho allí, ya que apenas unos 50 años después de su establecimiento, llegaron los españoles.

Muchos habitantes originales han vendido terrenos que antiguamente les pertenecían y es importante la migración interna de gente de otras zonas del país.

 

Vilela:

Los vilelas o uakambalelté son una nación originaria de Argentina, cuyos escasos descendientes viven actualmente en las cercanías de la ciudad de Resistencia y en la Colonia Aborigen Chaco, en la provincia del Chaco, mezclados con los tobas o (qom’lek). Otra comunidad se encuentra en el Departamento Moreno de la Provincia de Santiago del Estero.

El nombre uakambalelté o waqha-umbael-te significa “los que hablan waqha”.

El idioma de los vilelas, llamado waqha se subdividía en tres dialectos, chinipi, sinipi y ocol que es el único sobreviviente actual con unos pocos hablantes.

Cuando entraron en contacto con los españoles, ocupaban gran parte del oeste de Salta y de Jujuy, el norte de Tucumán y el noroeste de Santiago del Estero. Hacia fines del siglo XVII se encontraban en el interior del Chaco ( zona occidental del Chaco Central y noroccidental del Chaco Austral.

Eran nómades, cazadores y recolectores. Cazaban principalmente el pecarí (o “chancho de monte”) y recolectaban algarroba y miel.

 

Wichí:

Wichí o wichi o weenhayek en Bolivia o mataco en quechua -en alusión como denominación peyorativa a una especie de armadillo- son los nombres que reciben los integrantes de una etnia indígena del Chaco Central y del Chaco Austral, en el centro de América del Sur.

Hacia inicios de 2005 los wichís habitan principalmente en el este del Departamento de Tarija, en Bolivia y en el Chaco salteño ubicado en el noreste de la de Provincia de Salta, República Argentina. Existen además asentamientos en el oeste de las provincias argentinas de la Provincia de Formosa, de la Provincia del Chaco y en el extremo noroeste de Provincia de Santiago del Estero

El sustento principal de los wichis era la caza, la pesca y la recolección. La agricultura antes del siglo XX apenas superaba el estadio de la horticultura, ya que pese al influjo ándido indicado mantenían (y aún hoy practican) el modo de producción cazador-recolector. Es así que mientras las mujeres se dedicaban al cultivo de pequeños zapallos, todos en cuanto les fuera posible se dedicaban a la recolección estacional de cocos de palmera (pindó, yatay y caranday), algarroba, porotos cimarrones, tuna, tasi y miel.

Desde el principio del siglo XX, partes significativas de su tierra ancestral han sido ocupadas por foráneos, y lo que antes era pradera se convirtió en desierto debido a la deforestación, la introducción de ganado y más recientemente a la introducción de la soja. En 1998 un estudio, realizado a base de investigaciones de fotos por satélite realizado por la Universidad Clark de Worcester, Massachussetts, mostró que entre 1984 y 1996 un 20% del bosque había desaparecido.

 

Yojwis:

Pueblo que vive en Salta y hay vestigios de su lengua en la actualidad.

 

Sanavirón:

Sanavirones o salavinones nombre con el cual es conocido un pueblo aborigen que habitó en el centro del actual territorio continental americano de Argentina; esta etnia formaba parte del grupo pámpido, con elementos genéticos y culturales amazónidos y ándidos, hacia el siglo XV.

Son correspondidos a una parcialidad de los Toconoté que se diferenció en la zona de Salavina (centro de la actual provincia de Santiago del Estero), por la presión debida a su crecimiento demográfico y a probablemente un período de sequía debido a la miniglaciación de Spörer (hacia 1410 -1570). En esa época comenzaron su expansión hacia el suroeste de tal modo que llegaron a las Sierras de Córdoba invadiendo (merced a su superioridad numérica) algunos territorios ancestrales de los “Comechingones”.

Utilizaban sistemas andinos de cultivos, a los que complementaron con la caza, la pesca y la recolección de frutos. Entre las armas utilizadas por los Sanavirones encontramos la macana, que era una especie de garrote triangular con protuberancia en un extremo, también usado como elemento de defensa personal en las guerras indígenas. Sus viviendas eran grandes chozas colectivas (habitadas por más de una decena de individuos) de ramas y sacate. Las numerosas excavaciones realizadas sacaron a la luz numerosos trabajos de alfarería que ponían de manifiesto dos tipos de cerámica: una negra grisácea y otra grabada.

De acuerdo con la Encuesta Complementaria de Pueblos Indígenas (2004-2005) 563 personas se declararon descendientes del pueblo sanavirón.

Actualmente los descendientes de los sanavirones viven en la Provincia de Santiago del Estero en 5 comunidades en los departamentos Mitre y Aguirre. En Villa General Mitre del Departamento Aguirre se halla la Comunidad Indígena Sentimiento de mi Tierra. Otra comunidad se halla en Las Abras.

En la Provincia de Córdoba existe en San Marcos Sierras, Departamento Cruz del Eje, la Comunidad Indígena Territorial Comechingón-Sanavirón Tulián.

 

Nivaclés:

Los chulupís (nombre guaraní) son un pueblo indígena del Gran Chaco. En su idioma se autodenominan nivaclés, que significa hombre. Sus vecinos chorotes los llaman ashuslay o alhulhai. Otras variantes del nombre que se puede encontrar en diversas fuentes son: churupí, chulupie, chulupe, ashlushlay y axluslay. En algunas fuentes antiguas se los llamó también chorpil o chunupí, pero no debe confundírselos con la parcialidad vilela de este último nombre.

Existen algo más de 20 comunidades chulupís. En la Argentina viven en la provincia de Salta, sobre el río Pilcomayo donde hay dos comunidades principales: Misión La Paz y La Bolsa. Al sur de la ciudad de Tartagal se encuentra otra.

La lengua chulupí o nivaclé es hablada por aproximadamente unas 15.000 personas, que la prefieren al castellano. De los cuales sólo unos 200 se encontrarían en la Argentina. Existen dos dialectos principales, el de los chulupí del interior o del monte y el de los chulupí de los ríos.

La Encuesta Complementaria de Pueblos Indígenas (ECPI) 2004-2005, complementaria del Censo Nacional de Población, Hogares y Viviendas 2001, dio como resultado que se reconocen y/o descienden en primera generación del pueblo chulupí 440 personas en las provincias de Salta y Formosa. De los cuales 392 residen en comunidades. En todo el país se autorreconocieron 553 chulupíes, 392 viviendo en comunidades.

 

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Todos los datos fueron sacados del INDEC y de diferentes publicaciones que resumimos en esta recopilación.

 

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